
La Isla Grande de Hawái volvió a registrar un episodio de actividad natural, luego de que un terremoto de magnitud 4,1 se produjera durante la mañana del lunes 17 de agosto, en momentos en que la región todavía enfrenta las consecuencias de las fuertes lluvias y vientos asociados al paso de la tormenta tropical Lala.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico ocurrió a las 9:24 a. m., hora local, y tuvo su epicentro aproximadamente 10 millas (16 kilómetros) al sur-sureste de Hōnaunau-Nāpōʻopoʻo, en la zona de South Kona, a una profundidad cercana a los 23 kilómetros. El temblor fue percibido principalmente en sectores de las costas norte y sur de Kona.
Las autoridades sísmicas indicaron que el evento probablemente corresponde a una réplica del terremoto de magnitud 6,0 registrado en la misma zona el pasado 22 de mayo. Aunque el movimiento fue perceptible en distintas localidades, no se reportaron daños en edificaciones o infraestructura y los especialistas consideran poco probable que el sismo haya provocado afectaciones importantes debido a su intensidad.
El USGS también señaló que existe la posibilidad de que se registren nuevas réplicas durante los próximos días o semanas, por lo que los organismos especializados mantienen bajo vigilancia la actividad sísmica de la isla. El terremoto tampoco generó una amenaza de tsunami y, según los primeros reportes, no produjo cambios aparentes en los volcanes Mauna Loa y Kīlauea.
El movimiento telúrico se produjo además mientras Hawái intenta recuperarse del impacto de Lala, que pasó cerca de la Isla Grande durante el fin de semana y dejó importantes daños. La tormenta, que alcanzó brevemente la categoría de huracán antes de debilitarse, provocó lluvias torrenciales, inundaciones, deslizamientos y daños en viviendas, carreteras y puentes. En algunos puntos de la isla se registraron acumulaciones superiores a 3,5 pies de lluvia (más de un metro).
Los efectos de Lala fueron especialmente severos en la infraestructura. Autoridades estatales reportaron más de un centenar de viviendas dañadas o destruidas y varios puentes afectados, mientras miles de usuarios permanecían sin servicio eléctrico debido a la caída de árboles y daños en las líneas de transmisión.
El nuevo sismo añade otro elemento de preocupación para una población que todavía se encuentra en labores de recuperación y limpieza. Sin embargo, las autoridades han señalado que, por el momento, no existe evidencia de que el terremoto haya agravado los daños ocasionados por Lala.
La combinación de actividad sísmica y las condiciones dejadas por las lluvias mantiene a los organismos de emergencia atentos ante posibles deslizamientos, daños adicionales o nuevas réplicas, mientras continúan las labores para restablecer los servicios y evaluar las zonas más afectadas de la Isla Grande.
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