
El volcán Kīlauea, uno de los más activos del mundo, volvió a registrar una intensa fase eruptiva en la cumbre de la isla de Hawái, con fuentes de lava que alcanzaron aproximadamente 150 metros de altura, de acuerdo con el Observatorio Volcánico de Hawái del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El episodio eruptivo, identificado como episodio 54, comenzó el martes 25 de agosto alrededor de las 10:30 de la mañana, hora local, dentro del cráter Halemaʻumaʻu. La actividad se concentró inicialmente en el respiradero norte, desde donde la lava fue expulsada con gran intensidad.
Las fuentes de roca fundida llegaron a unos 500 pies (150 metros) de altura aproximadamente dos horas después del inicio de la erupción. La actividad también generó una columna volcánica que alcanzó alrededor de 5.200 metros sobre el nivel del mar, visible desde distintos puntos del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
La erupción estuvo acompañada por una importante emisión de gases y material volcánico. Los especialistas señalaron que la fuente de lava alimentó flujos vigorosos que se extendieron sobre el suelo del cráter Halemaʻumaʻu, mientras que parte del material expulsado permaneció dentro del área restringida del parque.
El episodio tuvo una duración aproximada de nueve horas, hasta que la actividad disminuyó abruptamente alrededor de las 7:33 de la noche. Durante la última etapa, las fuentes descendieron progresivamente hasta alcanzar entre 30 y 60 metros antes de que cesara el fenómeno eruptivo.
Las autoridades mantuvieron una vigilancia especial sobre la posible dispersión de ceniza, partículas volcánicas y cabello de Pele, unas finas fibras de vidrio volcánico que se forman cuando las gotas de lava son lanzadas al aire y se enfrían rápidamente. Algunos de estos materiales fueron reportados fuera de la zona inmediata del cráter.
El Kīlauea atraviesa desde finales de 2024 un periodo de erupciones episódicas en la cumbre, caracterizadas por intervalos de actividad intensa seguidos por pausas. El episodio 54 se produjo apenas unos días después del episodio 53, registrado entre el 12 y el 13 de agosto, cuando las fuentes de lava también alcanzaron unos 150 metros.
El fenómeno no representa necesariamente una erupción continua: el patrón observado por los científicos consiste en pulsos de actividad en los que la presión y el magma acumulados bajo la cumbre generan fuentes de lava durante varias horas. Por ello, el Observatorio Volcánico de Hawái continúa analizando los cambios sísmicos, la deformación del terreno y las emisiones de gases para determinar cómo evolucionará la actividad.
El Kīlauea se encuentra dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, en la Isla Grande. Su actividad es monitoreada permanentemente por el USGS, que mantiene sistemas de vigilancia para detectar cambios que puedan representar riesgos para las comunidades cercanas, los visitantes y la aviación.
La nueva erupción vuelve a ofrecer un espectáculo de gran magnitud en Hawái, donde las fuentes incandescentes pudieron ser observadas desde puntos habilitados para visitantes, aunque las autoridades mantienen restricciones en las zonas consideradas peligrosas debido a la actividad volcánica.
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