
En China, la educación infantil busca que los niños desarrollen habilidades para desenvolverse de manera progresivamente independiente, además de prepararlos para su posterior etapa escolar. De acuerdo con las orientaciones oficiales del Ministerio de Educación chino, el aprendizaje en el jardín de infancia debe combinar el cuidado, el juego, la exploración y las experiencias cotidianas.
Uno de los aspectos centrales es la autonomía y el cuidado personal. Los pequeños son estimulados para adquirir hábitos relacionados con la alimentación, la higiene, el orden y otras actividades de la vida diaria. Las normas educativas también promueven que los niños intenten realizar determinadas tareas por sí mismos, evitando una protección excesiva que limite su independencia.
Contrario a la idea de que el jardín de infancia debe convertirse en una versión temprana de la escuela primaria, la legislación china establece que el juego debe ser una actividad fundamental en la educación infantil. También se indica que los niños deben aprender mediante la percepción directa, la práctica y las experiencias personales.
Además, la Ley de Educación Preescolar de China establece que los jardines de infancia deben favorecer el desarrollo integral en salud, lenguaje, habilidades sociales, ciencia y arte, así como fomentar buenos hábitos, conciencia de seguridad y del trabajo. La normativa también señala que no deben utilizarse métodos propios de la educación primaria para adelantar contenidos escolares.
En ese sentido, más que enseñar únicamente a los niños a leer, escribir o contar, el enfoque busca que desarrollen autonomía, curiosidad, capacidad de cooperación, hábitos, creatividad y habilidades para resolver situaciones cotidianas, utilizando el juego y la experiencia como herramientas principales de aprendizaje.
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