
Apple elevó la presión legal contra OpenAI al solicitar a un tribunal federal de Estados Unidos una orden que impida a la compañía de inteligencia artificial y a dos de sus antiguos empleados acceder, utilizar o divulgar información que Apple considera secretos comerciales.
La compañía presentó una solicitud de medida cautelar en la que sostiene que antiguos trabajadores habrían extraído información confidencial antes de incorporarse a OpenAI. Según Apple, entre los materiales presuntamente sustraídos se encuentran miles de páginas relacionadas con diseños y tecnologías que todavía no han sido presentadas públicamente.
Entre la información señalada aparecen documentos vinculados con sistemas de alimentación eléctrica para pantallas, arquitectura y fabricación de dispositivos, especificaciones técnicas, información de proveedores y características de productos aún no anunciados.
Apple sostiene que la información habría sido llevada a OpenAI por exempleados que posteriormente pasaron a formar parte de los equipos de hardware de la compañía de inteligencia artificial. La empresa busca que el tribunal actúe con rapidez para impedir que esos archivos puedan ser consultados o utilizados mientras avanza el litigio.
El caso adquiere especial relevancia porque OpenAI ha intensificado su apuesta por el desarrollo de dispositivos físicos impulsados por inteligencia artificial, un área en la que Apple cuenta con décadas de experiencia.
Apple ha señalado a antiguos empleados que pasaron a OpenAI, entre ellos Chang Liu, y ha vinculado la disputa con la contratación de trabajadores que tenían acceso a información altamente confidencial.
Según la demanda, Apple considera que determinadas acciones de antiguos empleados no fueron simples movimientos laborales, sino parte de un patrón mediante el cual información protegida habría terminado en manos de OpenAI.
OpenAI niega las acusaciones y ha solicitado al tribunal que desestime la demanda. La compañía sostiene que Apple no ha identificado adecuadamente secretos comerciales concretos que hayan sido utilizados por OpenAI ni ha demostrado que la empresa haya cometido una apropiación indebida.
La firma de inteligencia artificial también sostiene que no necesita información confidencial de Apple para desarrollar sus propios productos y que su tecnología de hardware está siendo desarrollada de manera independiente.
OpenAI ha cuestionado además la forma en que Apple ha presentado el caso y ha argumentado que la disputa está relacionada, en parte, con la competencia por contratar ingenieros y especialistas en inteligencia artificial. La compañía asegura que el fichaje de trabajadores procedentes de empresas rivales forma parte de una competencia habitual dentro del sector tecnológico.
El conflicto resulta especialmente llamativo porque Apple y OpenAI mantienen una relación comercial. ChatGPT está integrado en determinadas funciones de Apple Intelligence y en Siri, lo que permite a los usuarios acceder a las capacidades del chatbot desde dispositivos de la compañía.
Ahora, sin embargo, ambas empresas se enfrentan en los tribunales por una disputa que podría tener implicaciones mucho mayores que un simple conflicto laboral.
Por ahora, ningún tribunal ha establecido que OpenAI haya utilizado secretos comerciales de Apple. La disputa se encuentra en una etapa inicial y será el proceso judicial el que determine si la información fue efectivamente sustraída, si llegó a OpenAI y, en caso afirmativo, si fue utilizada para desarrollar productos o tecnologías.
El enfrentamiento promete convertirse en uno de los choques legales más relevantes entre dos gigantes tecnológicos, precisamente cuando la inteligencia artificial está llevando la competencia por ingenieros, diseños, propiedad intelectual y nuevos dispositivos a niveles inéditos.
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