
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la rápida intensificación del actual episodio de El Niño y señaló que el fenómeno podría alcanzar una fuerza excepcional hacia finales de 2026, incluso superando los niveles registrados durante las últimas cuatro décadas de monitoreo.
De acuerdo con el más reciente boletín de la organización, publicado el 3 de septiembre, El Niño ya se encuentra plenamente establecido en el Pacífico tropical y las temperaturas de la superficie del mar continúan aumentando. Las condiciones oceánicas excepcionalmente cálidas están proporcionando energía adicional para que el fenómeno siga fortaleciéndose durante los próximos meses.
Los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de la OMM indican que existe una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño persista hasta febrero de 2027. La previsión contempla que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte y llegue a su máximo hacia finales de este año.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que, si la tendencia continúa, el episodio podría ser más intenso que cualquier otro registrado desde que comenzó el monitoreo sistemático del fenómeno hace aproximadamente 40 años.
Riesgo de fenómenos extremos
La intensificación de El Niño puede modificar significativamente los patrones de temperatura, lluvias y circulación atmosférica en diferentes regiones del planeta. Entre los principales riesgos asociados se encuentran inundaciones, sequías y episodios de calor extremo.
Para el período comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos de la OMM proyectan temperaturas superiores a lo normal en casi todas las zonas terrestres, mientras que las precipitaciones podrían presentar patrones característicos de un episodio fuerte de El Niño.
No obstante, la organización enfatizó que un El Niño excepcionalmente intenso no significa que todos los países experimentarán los mismos efectos. El impacto dependerá de la región, la época del año y de la interacción con otros factores climáticos, incluidos los patrones de los océanos Índico y Atlántico.
La OMM y los servicios meteorológicos nacionales han reforzado las medidas de preparación y los sistemas de alerta temprana ante la posibilidad de un episodio excepcional, cuyos efectos podrían prolongarse hasta bien entrado 2027
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